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  • Sébastien Bangandu

Actualizado: 1 jul 2020


¿QUIENES SOMOS?


Las Oblatas de la Asunción (OA) son una Congregación de vida contemplativa y activa, fundada, en Rochebelle (Nîmes – Francia), el 24 de mayo de 1965, por el Venerable Padre Emmanuel d´Alzon (1810-1880) apoyado por la Sierva de Dios, Madre Emmanuel-Marie Correnson (1842-1990), con una finalidad misionera, ecuménica Y caritativa.

Nuestra misión se concretiza en los diferentes apostolados:

evangelización, ecumenismo, compromiso al servicio de los más desprotegidos, mediante la asistencia educativa, sanitaria y social. En diálogo con las otras religiones intentamos de avanzar así por los caminos de la promoción del Reino. Todo esto en colaboración con nuestros hermanos Agustinos de la Asunción (A.A.), hijos del Padre Emmanuel d´Alzon.

Para nosotras, la contemplación y la acción están unidas en un mismo fin: la Extensión del Reino de Jesucristo. (E.S.P.79), Y el de repintar su icono en cada hombre y mujer de nuestro tiempo. Viviendo en comunidades fraternas, ponemos en común todo lo que somos y todo lo que tenemos, con fin de dar testimonió de la alegría de Cristo resucitado entre nosotros. Con espíritu de familia y de acogida en las diferencias, disponemos nuestras vidas al servicio de la persona, con frecuencia herida por la vida, a fin de aportar nuestra modesta contribución a su reconstrucción y dignidad.

En toda parte a donde somos enviadas, suscitamos compromisos al servicio de la Iglesia. Fieles al pensamiento de nuestros fundadores, queremos vivir este proyecto como hijas de la Iglesia, obreras de unidad, que buscan la gloria de Dios y la realización del supremo deseo de Jesús cristo: “Que sean uno” Jn 17, 21).


Privilegiamos las actitudes evangélicas de sencillez y humildad, que nos acercan a los pobres y favorecen el diálogo. Hacemos nuestra la palabra del Señor: “Padre, venga tu Reino”, y para destacar nuestra total disponibilidad de Oblata, añadimos a esta primera divisa la respuesta del profeta Isaías: “Heme aquí, envíame” (Is 6, 8).

Con la familia de la Asunción, vivimos la Espiritualidad de la Asunción: Amor a Nuestro Señor, a la Santísima Virgen, su madre, y a la Iglesia, su esposa. Este triple amor ocupa el centro de nuestra comunidad fraterna apostólica. Nuestra vida se fundamenta en la oración contemplativa, la oración litúrgica y sobre todo en la Eucaristía. En medio del pueblo de Dios, vivimos los consejos evangélicos a la luz de las virtudes Teologales y según la Regla de San Agustín.


PRESENCIA EN EL MUNDO

Fundada por la misión, nuestra familia religiosa es un instituto de Derecho Pontificio. Estamos al servicio de la Iglesia universal y damos testimonio de nuestra adhesión al Papa mediante una Obediencia filial. Desde 1868, vivimos nuestra consagración y misión en veinticuatro países de los cuatro continentes: Europa, África, América latina y Asia. Compartimos nuestro Carisma con laicos que desean profundizar su fe y colaborar con la promoción del Reino de Jesús con nosotras. Cumpliendo así el sueño de nuestro fundador: “hijas, iréis más allá de los mares”.


LLEGADA EN MEXICO

Respondiendo a la invitación de nuestros hermanos Agustinos de la Asunción, más precisa, a la persona del Rev. Padre Miguel Díaz, provincial en aquella época, incentivadas por el padre Kakule Fataki, vinimos a colaborar en su misión, pero también como agradecimiento por el trabajo con los jóvenes, así valorar las primeras vocaciones Oblatas que acompañaron y enviaron para formación en Brasil- Paraguay; antes de nuestra llegada a México.


Después de cuatro visitas de prospección llevadas a cabo en el país por ciertas hermanas oblatas, incluida la hermana Luisa Drago en 2012, que vino a buscar a las candidatas mencionadas anteriormente, la hermana Sirlene Militao, en 2014, yo misma, Arlette Kanzira en 2016, feliz por haber encontrado al padre Miguel Díaz y motivada por la experiencia misionera vivida en Cuichapa, actividades Organizadas por el padre Joseph Mahamba y su equipo de laicos Asuncionistas, durante la Semana Santa.

En cuarto lugar, en marzo de 2017, llegaron las Superiores mayores, la Hna. Felicia Ghiorghies, Superiora General de las Oblatas, Hna. María Olerina da Rocha, Superiora Provincial de América Latina y su colaboradora, hna. María Aparecida Díaz. Estas últimas, después de obtener el acuerdo de Monseñor Francisco Eduardo, obispo de Orizaba, dispuesto para colaborar con nuestras dos familias religiosas A.A. y O.A., en la animación pastoral de su Diócesis, decidieron la fecha de la implantación de nuestra familia religiosa en Orizaba.

En julio de 2017, llegaron las dos primeras oblatas a México. Hna. Ximena Rivas, el día 07 de julio y Hna. Arlette Kanzira, una semana después, el 13 de julio de 2017, fui recibida con alegría por el Padre Louis Kivuya y la Hna. Ximena, en el aeropuerto Internacional Benito Juárez.

Nos quedamos en la comunidad de la Emperatriz, recibiendo la atención y los cuidados del padre Flavio Bustos, Superior Regional y todos los demás hermanos que nos mostraron la verdadera hospitalidad agustiniana, invitándonos a sus comunidades. Para así conocer la cultura, la misión de nuestros hermanos, la vida de la Iglesia rezando con los fieles de la Emperatriz y de San Andrés Totoltepec.

Tuvimos la oportunidad de estar contacto con las otras ramas de la familia de la Asunción, las hermanas Religiosas de la Asunción en el Barrio de las Águilas, ciudad de México y las Orantes de la Asunción en Tecamachalco, también visitamos la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, estudiamos el idioma español ,visitamos las familias de las jóvenes candidatas a la vida religiosa, y dimos seguimiento a trámites migratorios con la apreciable colaboración de nuestras hermanas Religiosas de la Asunción por el intermedio de la Reverenda Madre María Dolores Espinosa, provincial en aquel tiempo y su administrador, el señor Arturo, que nos facilitaron el ingreso y la estancia en México.

El 23 de julio, hicimos la primera visita a Orizaba para conocer la parroquia Santiago Apóstol de Tlilapan y a los líderes de la comunidad de San Andrés Tenejapan, donde las hermanas Oblatas de la Asunción se establecerían; formamos un comité para supervisar las obras de nuestra futura casa. Allá nos encontramos con un grupo de responsables de la capilla y visitamos algunas casas.


La presentación oficial de nuestras dos Familias Religiosas (AA y OA) a la Diócesis de Orizaba aconteció el 02/08/2017, durante la entronización canónica de nuestro párroco, el Padre Oswaldo García Sánchez. Casi al final de la misa, nuestro obispo, Monseñor Francisco Eduardo cervantes Merino le pidió que presentara su equipo de animación pastoral, así fueron presentados a la Asamblea las Oblatas de la Asunción y nuestros hermanos AA de Casa Manuel.

Estaban bien representados los padres Asuncionistas porque el evento coincidió con el cierre de su capítulo de Aplicación. Hna. María Dolores Espinosa, Provincial de las R.A con su Hna. Verónica nos realzaron con su presencia. Una representación del clero diocesano y de la vida religiosa nos introdujeron muy bien en la Iglesia local.

Terminando la celebración, hubo convivio con el pueblo. Probamos los platos típicos de la región: ¡Tamales de rancho! De Mole y otras comidas ricas, una música propia a la ocasión nos animó. Fue un momento de fiesta y de alegría. Nos sentimos recibidos por el pueblo. Momento de dar gloria a Dios que llama a sus elegidos, los consagra y los envía en misión. ¡Que viva el ART! Después de la celebración, las Oblatas regresaron a la Emperatriz para continuar con sus procedimientos migratorios y esperar la disponibilidad de su casa en San Andrés Tenejapan.

El 23-8-2017, la comunidad de Emperatriz organizó nuestro descenso en Orizaba, confiándonos al buen cuidado del padre Gary. Su delicadeza nos dejó en admiración. Él bendijo nuestro hogar y luego el cementerio al lado de nuestra casa, recordándonos el compromiso de orar por los difuntos que se encuentran en comunidad de San Andrés, al frente de la capilla, pidiendo su intercesión para nuestra nueva misión.

Nuestros hermanos nos echaron la mano cuidando de nuestro traslado hasta al destino en Tlilapan, bajo la responsabilidad del P. Sébastien Bangandu Mwanza. Al llegar a Orizaba, fuimos recibidos fraternalmente en la comunidad Casa Manuel. Al inicio de la tarde, P. Sébastien con los jóvenes en formación nos apoyaron en organizar nuestra casa, luego celebramos la Eucaristía de apertura misionera con los fieles de San Andrés.

Este acontecimiento nos recordó a nuestras hermanas mayores que colaboraron en la misión de Oriente con nuestros hermanos AA. Una experiencia llena de espíritu de familia según el deseo de nuestro fundador, padre Emmanuel d´Alzon. Los días siguientes, tomábamos la comida en casa de las familias, fue algo oportuno para acercarnos al pueblo que nos recibió, dejarnos evangelizar por la cultura que nos acoge, por su religiosidad popular y su devoción mariana.


Nuestro trabajo apostólico consiste en animar a la comunidad de San Andrés organizando a los niños del coro, la liturgia, en resumen, participando en las actividades de los grupos existentes y la pastoral de escucha. La Hna. Ximena atendía la oficina de la parroquia por un tiempo parcial, acompañando a la comunidad de Quiniatla y apoyando el equipo decanal de liderazgo juvenil.

La Hna. Arlette se encargó del mantenimiento y sacristía de la capilla de Jalapilla a tiempo parcial, participando en reuniones de Decanato, pastoral de la salud a nivel decanal y haciendo parte del equipo vocacional Asuncionista encabezado por padre Jesús Tlecuile Mixteco.

El 31-10-2017, llega la Hna. Marie des Anges Soki Saa Sita, que vino de la República Democrática del Congo para fortalecer nuestra comunidad. Gradualmente, entró en la dinámica de la animación pastoral como sacristana en la capilla de Jalapilla y miembro de la pastoral vocacional diocesana de Orizaba.

Como nuestro nombre bien lo dice, somos religiosas misioneras y colaboramos en la promoción del reinado de Jesucristo, respondiendo a las necesidades urgentes del momento, el 5 de julio de 2017, la hna. Ximena regresó a su país de origen en Chile por razones de salud. Fue reemplazada por la hermana Arlette Kanzira en la oficina de la parroquia donde trabaja en tiempo parcial.

Sin embargo, la falta de espacio adecuado para desarrollar nuestro carisma nos llevó a buscar una casa en otro lugar, pero en el terreno de la parroquia Santiago Apóstol. Después de un dialogo fraterno con Monseñor Francisco Eduardo y de recibir su respuesta que no tenía otra casa mayor cerca de Orizaba, con el apoyo de nuestras superiores mayores y nuestros hermanos Asuncionistas, así como un buen equipo de construcción guiado por el P. Roberto Reyes, se logró el objetivo, conseguimos una casa mayor.

El 14-03-2019, comenzamos los trabajos de rehabilitación de la nueva casa en Jalapilla. La bendición de esta se llevó a cabo, el 27/08/2019, por Monseñor Francisco Eduardo, Obispo de Orizaba. Estamos agradecidas con nuestro Obispo por su disponibilidad, con nuestros hermanos AA por su apoyo, a la vida religiosa por su presencia y a la comunidad cristiana por su consideración y generosidad.

Nuestra familia religiosa comparte su Carisma con laicos que colaborar con la promoción del Reino de Jesús con nosotras. Así, el 21-01-2019, día de la fiesta del bautismo del Señor, después de la conferencia animada por nuestro hermano, el padre Marciano López Solís, a.a., sobre la importancia de los laicos en la vida de nuestro fundador y las dos Congregaciones que el fundó, con la ayuda de nuestras hermanas mexicanas Elizabeth y Ivonne, sus familias y algunos amigos, estructuramos la Fraternidad d´Alzon de México (OPAMx), un grupo de laicos que quieren profundizar su fe, su vocación bautismal al vivir nuestra espiritualidad Asuncionista, rezar por las vocaciones y colaborar en la animación apostólica de la Congregación poniendo sus talentos al servicio de la promoción del Reino de Jesús.

Con la gracia de Dios, ya llevamos casi tres años aquí en Orizaba. Todavía, seguimos en situación de implantación para poder desarrollar mejor nuestro carisma de Oblatas de la Asunción, como mujeres con un corazón sensible, que desean llevar la esperanza de Jesucristo a sus hermanos y hermanas. Para esto, trabajamos en el despertar vocacional con el equipo FRATERNIDAD ASUNCIONISTA (FRAS) para conseguir vocaciones para la Iglesia más, también para la Asunción y así ir dando forma a nuestro proyecto OA, actuando con la FRATERNIDAD D´ALZON en la promoción del Reino de Dios a donde se necesita.

Nuestro agradecimiento a Dios por todas las gracias recibidas, por la atención de la familia de la Asunción y por todo el cariño de nuestro pueblo. Dios bendiga a todos y a todas.


Hna. Arlette Kanzira, O.A.





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  • Sébastien Bangandu

Mi primera Pascua en México, la celebré en San Juan Coatzospam (Oaxaca), un sector de la parroquia Santa María de la Asunción, situada a 792 km al este de la Ciudad de México, hogar de los pueblos Mazateco y Mixteco. Esta región se extiende en el sureste de México, en los estados de Oaxaca, el este de Guerrero y en el sur de Puebla. Los hermanos (Asuncionistas) Germán González, Irvin Santiago, Louis Kivuya, Marciano López Solís y yo mismo formamos parte de un grupo de 102 jóvenes en total, pertenecientes a diferentes grupos de las pastorales juveniles de la Arquidiócesis de México, de Irapuato (Guanajuato), de Puebla, de San Luis Potosí y también un joven misionero venido de Colombia.


La organización de esta misión, así como de muchas otras actividades de este tipo es un signo elocuente que demuestra que la Iglesia mexicana se compromete, cada vez más, a la formación de una nueva generación de jóvenes, cuya visión de la vida está fundada sobre el compromiso y el servicio con los demás, siempre siendo capaces de testimoniar una nueva manera de percibir el mundo, de servir y de vivir la fraternidad.

En la parroquia asuncionista Emperatriz de América de México, la pastoral juvenil se enriquece con la iniciativa de “Misión Amor y Servicio (MAS)”, llevada a las regiones de Oaxaca hace apenas dos años por Alexis Vadillo, Hilda Santiago y Rodrigo Pérez entre otros jóvenes que conforman el equipo. Estos jóvenes católicos están comprometidos con su Fe tanto con la parroquia como dentro de sus otros aspectos de vida personal. El objetivo de esta iniciativa es llamar a los jóvenes a implicarse efectivamente en la obra de la evangelización, especialmente en las periferias y regiones pobres, durante la semana santa. Los jóvenes siempre responden con mucha generosidad y entrega, siempre dispuestos al servicio.

La pastoral que se realiza es una pastoral cercana que permite a los jóvenes misioneros palpar con sus manos las realidades particulares de cada sector y de aportar, en la medida de lo posible, su humilde contribución. En general ésta comprende escuchar a las personas, visitar a las familias, administrar los sacramentos, organizar jornadas de reflexión y jugar con los niños y jóvenes de ahí, además de otras actividades de este tipo, cuyo objetivo es la profundización de la fe cristiana.


En total se formaron 11 grupos, teniendo en cuenta el número de capillas que conforman la parroquia (una treintena) y contando cada uno con 7 a 12 misioneros. Cada uno de nosotros forma parte de uno de estos grupos destinados a un sector de esta parroquia. Nuestro grupo era de 11 misioneros: Abigail Moras, Annie Mendoza, Francisco Posada, Gabriela Burela, Isaac González, Jimena Patlán, Ricardo Lobo, Rodrigo Mijares, Sheila Méndez, Stephany Marchand y yo. Salimos de México a las 8:20 am.


El viaje, efervescente y lleno de este calor juvenil se efectuó en un ambiente tan alegre que uno se sentía a gusto en medio de esta juventud entusiasta y ambiciosa. A las 12:40 nos detuvimos en Puebla 20 minutos. Después de comprar algunas provisiones retomamos nuestro camino hasta Huautla de Jiménez, una pequeña ciudad municipal del estado de Oaxaca, capital de la prelatura apostólica y la última parada antes de entrar en una zona sin señal telefónica. Esta escala le permitió a cada uno tener una última conversación telefónica con sus padres, amigos o conocidos.


Estábamos por llegar cuando nos vimos envueltos en una capa espesa de neblina, obligando al valiente chofer a desacelerar. Este es un aspecto característico del clima de esta región Mazateca-Mixteca, siempre cubierta de neblina, con lluvias constantes, que confirma el nombre que se le da a su gente de «gente del país de la lluvia». Es una región esencialmente montañosa de un aspecto pintoresco.


A las 7:30 pm, al llegar a nuestro destino, Ayautla, recibimos una bienvenida calurosa. Los organizadores de la misión lograron crear una atmósfera particular en este lugar y nos hemos encontrado como en casa. El padre Victor Villalobos, párroco de Santa María de la Asunción con el equipo de catequistas estaban ahí para recibirnos. Luego comenzamos a bajar las maletas, operación que nos tomó casi 40 minutos. La atribución de un color por cada grupo hacia la tarea un poco más fácil.


Cada grupo fue llevado por sus catequistas hasta donde iba a estar en la semana. Nuestro grupo, con el color morado, acompañado de la catequista Claudia, tomó el camino de San Juan Coatzospam, uno de treinta sectores de la parroquia Santa María de la Asunción, donde nos quedaríamos por el resto de nuestra estancia. Nos dieron café, «tortillas gorditas» y frijoles. Después de la cena tuvimos un encuentro para enterarnos de las directivas y del programa de actividades diarias. Todo se cerró con la oración de la noche, dirigida por Annie Mendoza, Jimena Patlán e Isaac González. Dicha oración estaba compuesta por un momento de reflexión acerca de un texto del Papa Francisco sobre vivir la misericordia a través de actitudes humanas como la proximidad con los pobres, la lucha contra la violencia y las injusticias sociales.

Domingo de Ramos: Nuestra primera mañana amanece con neblina y ya amenaza llover. A pesar de los caprichos del clima, debíamos empezar a trabajar. En este primer día todo el equipo se dedicó a la visita de las familias del pueblo. Habíamos visitado apenas tres familias cuando nos encontramos con el señor Nicolás Robles. Este joven comerciante del pueblo nos condujo hasta su depósito de venta de maíz donde platicamos mucho acerca de Dios. Luego procedimos a bendecir su depósito. Cuando ya nos íbamos nos ofreció un té de limón caliente y muy rico.


Al salir, llegamos a la iglesia San Juan Coatzospam, unos minutos antes de iniciar la procesión de ramos. Es una iglesia muy antigua que data de 1750, dedicada al apóstol San Juan, muy venerado por el pueblo Mixteco a causa de sus múltiples milagros y cuya estatua gigantesca domina el lado superior de la Iglesia.


Con simplicidad y fervor, la gente del pueblo portó los ramos para aclamar a Jesús y celebrar el anuncio de su vitoria ya próxima. Fue un momento conmovedor, lleno de alegría y de esperanza. Muchas personas del pueblo participaron. Como lo requiere la tradición, un enorme asno de arcilla montado por Jesús sonriendo, todo chapado sobre un cuadro de madera fue transportado por cuatro fuertes jóvenes. Sin embargo, después de ese momento de euforia y júbilo, nos encontramos con el shock brutal del sufrimiento de Jesús que nos había sido recordado.


Al releer el relato de su pasión, encontramos sus rastros y huellas en nuestra propia carne, en el sufrimiento de los hombres de todos los tiempos. Al meditar sobre las pruebas de Cristo y la forma en que las vivió, comprendemos la profundidad de su amor y su cercanía por lo humano. Al sufrir su pasión, Cristo se revela de tal forma como uno de nosotros que nos hace sentirnos próximos a Él. Pero a la vez tan diferente, cuando consideramos todo el amor que lo mueve, la ausencia de oposición y de sentimiento de venganza, la moderación y la profunda libertad que lo caracterizan.

Así, si nuestras penas y dolores nos hacen participar de su suerte, falta reconocer que nos queda mucho por hacer para imitar su valor, su fortaleza, su gran paz interior, su amor incondicional. Eso fue lo esencial de mi homilía, dada en español, pero traducida al mixteco para que todos la pudieran entender. Fue la catequista Claudia que hizo la traducción con mucha destreza verbal doblada de una fidelidad increíble al mensaje transmitido.


Después de la celebración, nos tomamos un momento para platicar con algunas personas de las que participaron en la celebración. Luego los jóvenes misioneros comenzaron la recitación del rosario con la gente del pueblo, mientras que yo confesaba.


Al final del día, después de cenar, tomamos un momento para hacer un examen de consciencia, seguido de la evaluación del día. La meditación que siguió estuvo centrada en el texto de San Mateo sobre la tentación de Jesús en el desierto. Después de haber establecido el programa del día siguiente, nos retiramos para la noche.


El domingo de Pascua desayunamos con la familia de la pequeña Gema, después regresamos al dormitorio para hacer las maletas. Celebré la misa a las 11h00, delante de una asamblea compuesta en la mayoría por misioneros jóvenes provenientes de otros sectores de la parroquia y de gente del pueblo.


Estuvo una celebración muy viva, orante y llena de fervor, sobre todo porque los jóvenes tomaron a cargo la animación litúrgica y el servicio. Después de misa, fue la hora de los saludos y de las despedidas. Fue un momento de muchas emociones.

El viaje de regreso a México comenzó a las 12h45, animado de gritos de alegría. 15h45, nos detuvimos 45 minutos en Tuxtepec para comer algo. A las 2h10 de la madrugada llegamos a la parroquia Emperatriz de América, recibidos por un buen número de padres que venían por sus hijos.


Este viaje fue para mí sinónimo de encuentros bellos al descubrir este rincón perdido de Oaxaca, con su paisaje variado y salvaje, sus habitantes y sus tradiciones. El pueblo Mixteco nos dio a conocer sus magníficas tradiciones. Diré que recibimos más que dimos. Como grupo, tuvimos también muchos momentos de diversión y de conversación donde las bromas y el buen humor estaban siempre presentes.


¡Quedan en mi memoria Claudia y Gema! La primera, por la vivacidad de su inteligencia. En efecto, supo traducir a la lengua mixteca con facilidad mis homilías y la gente lo apreció mucho. La segunda, simplemente por el hecho de que es una “joya” de niña, de una vivacidad legendaria y de una espontaneidad increíble. Fue ella que nos recibió con su sonrisa, las dos veces que fuimos a la casa de sus papás. También aprecié la sonrisa y la gentileza de las personas enfermas a pesar de su discapacidad, siempre llenas de felicidad, de esperanza y de fe.


Y si hubieran estado ahí cuando nos despedimos, apuesto que no hubieran podido retener sus lágrimas. Una semana y dos días parecían años después de haber vivido tanto cariño. Tal vez, con un pequeño regalito, un poco de café, un producto artesanal, un poco de azúcar, ellos juntaban las palabras exactas para decir gracias. ¡Y muchos de nosotros lloramos!



Cansado al final de esta maravillosa experiencia y del largo viaje, aquejado por una diarrea terrible, escribí esta bitácora de viaje con el peso del cansancio, pero sin ningún remordimiento, porque en mí queda un recuerdo de momentos y personas inolvidables!

                                                                                               Sébastien Bangandu Mwanza, a.a.

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  • Sébastien Bangandu

PRESENTACION

Las Orantes de la Asunción forman un Instituto de vida contemplativa, fundadas en Paris, Passy, sobre la calle Berton, no 14, en la casa de las Oblatas de la Asunción, el 8 de diciembre del 1896 por Isabelle de Clermont-Tonnere (1849-1921) y el Padre Francisco Picard, asuncionista (1831-1903).

Las Orantes de la Asunción son religiosas contemplativas en medio de la gran familia de la Asunción. Están consagradas a la oración por la Asunción y sus obras, por los sacerdotes, la Iglesia y el mundo.

Hoy ellas comparten con toda la Asunción la misma pasión por el Reino de Dios. De la espiritualidad agustiniana, ellas buscan a vivir en comunidad este consejo de san Agustín:” Tener una sola alma y un solo corazón hacia Dios”.

Las Orantes quieren estar a disposición de Dios juntas con sus hermanos y hermanas, estar atentas a las necesidades de los que las rodean, dando vida, entregándola en esta triple presencia. Ellas viven la oración, la vida fraterna y la atención a las necesidades de las personas en la sociedad, conjugando estas tres dimensiones en su vida.

La vida de las hermanas Orantes está marcada por la oración silenciosa en la mañana, la liturgia de las Horas, el trabajo manual e intelectual, la lectura espiritual, la Eucaristía y la adoración eucarística. En esta reciben el espíritu de adoración que brille cada día en todas las realidades de su vida.

PRESENCIA EN EL MUNDO

Instituto Internacional de vida contemplativa de derecho diocesano, la congregación sigue siendo sencilla, absorbida en 1941 por la de Sacramentinas Marsella, fundada en 1639 por el padre Antoine Le Quien, O.P. En 1939 o un poco antes, las Orantes fundaron una segunda comunidad en Vigan (Gard) en Francia, lugar de nacimiento del padre Manuel d’Alzon, fundador de los Agustinos de la Asunción.

Hoy las hermanas Orantes de la Asunción son 300 en 33 comunidades y en 17 países. La congregación de las Orantes es de origen francés. Desde 1896 extendió poco a poco su internacionalidad en Bélgica desde 1953, en Argentina (1959), en la República Democrática del Congo (1969), en Costa de Marfil (1985), en Madagascar (1992), en Togo (1997), en Tchad (2000), en Tanzania (2001), en Niger (2002), en Kenya (2004), en Kinshasa / República Democrática del Congo (2007), en Burkina Faso (2009), en Filipinas (2010), en México (2014) y en Italia (2014).

La congregación cuenta con un centenar de asociados laicos en Francia, Argentina, República Democrática del Congo, Togo, Madagascar y Colombia que viven la espiritualidad agustiniana y asuncionista en relación con las comunidades Orantes.

PRESENCIA EN MÉXICO

Las hermanas Orantes de la Asunción llegamos a México en septiembre del 2014 después de dos estudios ambientales sucesivos realizados por la hermana Yolande de Champagnie, ex superiora general, quien murió hace 3 años, acompañada por la hermana Hangi Silvestrine en 2012 y la hermana Anne Huyghebaert en 2013, entusiasmadas por el Asuncionista padre Fataki Kakule Mwirawivu.

Yo, hermana Patricia, fui la primera misionera que llegó a México el 24 de septiembre de 2014 y muy bien recibida al aeropuerto Internacional de la ciudad de México por el padre Joseph Mumbere Mahamba, a.a., y la hermana María Dolores Espinoza Morales, Superiora Provincial de las Religiosas de la Asunción en este tiempo. Dos días después, llegó la hermana Hermelinde Kyakimwa Kasivasi el 26 de septiembre de 2014.

Nos quedamos en la casa provincial de Religiosas de la Asunción (Calzada de los Leones, 183 colonia las Águilas en la Ciudad de México) hasta el 30 de septiembre de 2014 antes de vivir un mes en Carrasco, Calle Piedra Filosofal N°8 colonia Isidro Fabela, delegación de Tlalpan, segunda comunidad de las Religiosas de la Asunción en la Ciudad de México.

Las hermanas de esta comunidad buscaron un maestro de español para nosotras, el Sr. Gabriel, mientras esperábamos un mes de cursos intensivos en el CEPE (Centro de Enseñanzas Para Extranjeros) en la Universidad Autónoma de México (UNAM).

El objetivo de nuestra llegada a México fue poder vivir unos meses de experiencia y discernimiento, que nos permitirían aprender el idioma y la cultura del país; y luego emprender la vida apostólica dentro del Albergue Nuestra Señora de Lourdes ubicada en la calle Hidalgo 81, Col Barrio del Nino Jesús, Tlalpan, y cuya misión es: Dar albergue temporal, orientación en su tratamiento, apoyo psicológico y espiritual a los enfermos.

Además, nuestra misión consistiría en explorar oportunidades para responder como Orantes de la Asunción a las necesidades humanas y espirituales, así como contribuir a la labor y la organización para el cuidado de esta hermosa obra de acogida de los enfermos.

El 17 de marzo de 2015 llega la hermana Stéphanie Kahambu Mbamulyakoki como tercera misionera. Formamos una comunidad de tres hermanas. Como comunidad, nuestro trabajo apostólico consistía en recibir a las personas que llegaban al Albergue, visitar a los enfermos en algunos hospitales, rezar con ellos y llevar la comunión a los que necesitan; acompañar a los moribundos (la mayoría tenía cáncer al estado terminal); supervisar la lavandería y la cocina. Cada una de nosotras tenía 8 horas de trabajo por día y un día de descanso por semana. Nuestro alojamiento, comida, agua, electricidad, gas, internet y atención médica estaban a cargo del Albergue.

Cada una con su horario de trabajo, nos reuníamos solo a las horas de las Laudes, la Eucaristía y las vísperas. No teníamos momentos o espacios de vida comunitaria regular.


Vivimos en el Albergue Nuestra Señora de Lourdes del 30 de septiembre de 2014 al 17 de marzo de 2017. Muy apreciadas por los gerentes del Albergue, el Sr. Vicente y la Sra. Magdalena, así como por el personal, también nos gustó trabajar con todos ellos y para los pobres. "Al elegir estos servicios, los más pobres serán privilegiados" RV 5.

Después de esta experiencia del Albergue tuvimos que estudiar la posibilidad de una nueva fundación. En el momento apropiado, después de un diálogo franco entre la hermana Anne, Superiora General, los responsables del Albergue y nosotras, comenzamos a buscar una transferencia a otra diócesis donde la misión pueda promover la vida comunitaria, que es uno de los puntos importantes de nuestro carisma Orante. "Las comunidades deben ser lugares de formación y crecimiento, a través de la calidad de su oración, su vida evangélica y fraterna, su asistencia al trabajo y al estudio» RV 65.


Luego, en un diálogo fraterno con la hermana María Dolores, provincial de las Hermanas de la Asunción, nos pusimos en contacto con el arzobispo de Puebla, Mons. Víctor Sánchez, quien respondió sin demora a nuestra solicitud.

El 17 de marzo del 2017 se trasladó la comunidad a Tecamachalco - Puebla, bién recibidas por el Pbro. José Juan Calixto Alonso cura de la Parroquia Nuestra Señora de La Asunción de Tecamachalco y por Su Excelencia Monseñor Víctor Sánchez Espinosa arzobispo de Puebla de los Ángeles que nos instaló en la capilla de San José, parroquia de Nuestra Señora de la Asunción en Tecamachalco, Puebla.



Nuestra misión se realiza especialmente en la pastoral parroquial: animación de misas, catequesis, visitas a los enfermos. Además de las actividades parroquiales, visitamos a los prisioneros una vez por semana, acojamos a muchas personas pobres que necesitan orientación moral, espiritual y sobre todo económica. Acompañamos a muchos a la Caritas municipal.

Como misioneras, siempre estamos dispuestas para responder a las necesidades que surgen en la congregación o en la iglesia, en obediencia a nuestra superiora general. Así, la hermana Stephanie se fue el 25 de octubre de 2018 por una emergencia en nuestra comunidad en Bélgica, reemplazada por la hermana Norma Sosa Beatriz originaria de Argentina que había llegado el 29 de julio de 2018. Quien por razones de salud regresó a Argentina el 17 de agosto del 2019.

Hasta ahora llevamos ya tres años aquí en Tecamachalco. A parte del trabajo apostólico que realizamos, nuestro profundo deseo es encontrar vocaciones a la vida orante para poder seguir con la obra del advenimiento del Reino de Dios en México y en el mundo.


Hna Patricia Kavira Kamavu, Ora.

                                                                                                    



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