HERMANITAS DE LA ASUNCIÓN

¿Cómo nacieron lasHermanitas?

La Congregación de las Hermanitas de la Asunción, se fundó en 1865 en Francia, al comienzo de la industrialización por Esteban PERNET, Asuncionista, y Antoinette FAGE con el fin de “procurar la Gloria de Dios por medio de la salvación de los pobres y de los pequeños”.

Esteban Pernet et Antonieta Fage, una pasión común: Dios y los pobres

Es sobre la intuición de Etienne Pernet y Antoinette Fage, cautivados por Jesucristo y el amor a los pobres, que se funda la Congregación de las Hermanitas de la Asunción y su vocación.

Un encuentro y una misión

Francia conoce en el siglo XIX el principio de la industrialización. El desarrollo industrial y económico se realiza en detrimento de la vida humana. La población obrera aumenta en la ciudad. Esta concentración engendra pobreza y miseria.

En esta ciudad en plena evolución, es donde tiene lugar un encuentro determinante para la fundación de una congregación religiosa con una misión particular «cerca de los pobres y de sus familias, el encuentro en 1864 de dos personas seducidas por la preocupación de los pobres: Etienne PERNET et Antoinette FAGE.

¡Un encuentro fundador!

 

Los caminos de Dios parecen impenetrables. Ni sus orígenes, ni sus vocaciones, destinaban a Claude Etienne Pernet y Antoinette Fage encontrarse. Sin embargo, de la complementariedad de estos dos apasionados por Jesús y por los pobres ha nacido una Congregación, hoy rostro discreto de compasión y de evangelización en los 5 continentes.

El recorrido de Esteban

Esteban nació en una familia cristiana rural del Franco-Condado. Su padre, trabajador de los campos y de las minas de hierro, murió joven, cuando Etienne tenía 14 años.

Desde entonces, su familia conoció poco a poco la miseria. Esteban sintió muy joven la llamada a ser sacerdote y el párroco de su parroquia lo apoyó en este proyecto. Pero a los 20 años, abandonó el seminario, sintiéndose indigno de este ministerio. Entonces se comprometió como preceptor en familias del Franco-Condado, antes de emigrar a París.

Fue acogido en casa de un primo mientras buscaba trabajo. Así, conoció la suerte de todos los desarraigados de la revolución industrial. Siempre preocupado para hallar lo que Dios esperaba de él, iba cada día a Notre Dame des Victoires donde no cesaba de pedir: «Dios mío ¿Qué quieres que haga?». Gracias a Mère Marie Eugénie Milleret fundadora de las Religiosas de la Asunción, entró en relación con el Padre d’Alzon, fundador de los Agustinos de la Asunción y se unió a los primeros religiosos de la Congregación en 1849.

En Nîmes y después en Paris le confiaron tareas de profesor, vigilante, ecónomo, pero no eran apropiadas a su temperamento. Al faltarle confianza en sí mismo estaba desorientado, preso por un sentimiento de incapacidad que dañó su salud. Durante 14 años, su vida estuvo marcada por el sufrimiento y la búsqueda de su camino. Se descubrió pobre, débil, impotente y a la vez, objeto de la ternura de Dios, a quien se abandona.

Esta experiencia de gran fragilidad le prepara, en secreto, para ser el humilde siervo del cual el Señor tenía necesidad para Su misión con las familias obreras, exiliadas en las ciudades industriales, donde sufrían la pérdida de referencias de la sociedad rural de la cual procedía la mayoría. La mayor parte de la misión que Dios le confiaba estaba por inventar: fundación y arraigo de la congregación que será con Antoinette Fage, co-fundadora, el desarrollo concreto de su intuición.

El recorrido de Antoinette

“Cuando el velo del amor toca los rostros de los pobres, el rostro de Jesús queda grabado para siempre en Antoinette Fage.

Antoinette nació en París, en una familia obrera pobre. Su padre abandonó
el hogar antes de su nacimiento. De niña sufrió separaciones sucesivas que la hicieron vulnerable y desarrollaron en ella la necesidad de afecto y una gran sensibilidad. A consecuencia de una caída quedó minusválida, de unan talla por debajo de la media. Huérfana a los 14 años, vivió en casa de amigos de su familia y trabajó en un taller de costura. Su medio de origen no era muy cristiano, pero Antoinette descubrió la fuerza de la fe, se apoyó en Dios y en la Virgen María. 

En 1861 fue directora de un orfelinato para adolescentes. Muy amada por las jóvenes, entró en conflicto con las Damas fundadoras que a sus espaldas buscan cómo despedirla (1864). En mayo de este mismo año, Antoinette conoció al Padre Pernet, que necesitaba a una persona que asumiera la responsabilidad de un grupito de “garde-malades” que deseaban ser religiosas.

Fue el comienzo de una aventura que duró cerca de 20 años. Madre Maria de Jesús murió en 1883, habiendo visto el desarrollo de la obra a la que entregó los tesoros de su corazón y de su inteligencia. En 1870, después de dos cambios de domicilio, las hermanitas de la Asunción encontraron una casa en el barrio de Grenelle, entonces arrabal periférico e industrial, que la «Providencia» les destinaba como Casa Madre.

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Madre Antoinette FAGE
Padre Esteban PERNET