• Sébastien Bangandu

Reencuentro familiar y comunidad Marie Correnson


Hermana Elizabeth Velázquez Romero, o.a. Soy originaria de San Andrés Totoltepec, ciudad de México, hija de Francisco Velázquez y Juana Romero, que en paz descansen. Desde hace 8 años comencé un acompañamiento y discernimiento vocacional que me permitió ir descubriendo la Voluntad de Dios en mi vida, lo que guío mis pasos hasta Paraguay para realizar la formación en la vida religiosa dentro de la Congregación de las Hermanas Oblatas de la Asunción.

Hace 3 años me comprometí a vivir los votos religiosos de Pobreza, Castidad y Obediencia, en la Familia de la Asunción. Luego de permanecer 3 años en la misión, llegó el periodo vacacional, para poder estar con la familia, amigos y con nuestras hermanas de Congregación que han comenzado misión en México desde hace dos años.


He tenido la bendición de pasar las fiestas decembrinas al lado de los que tanto quiero, participé de una tradicional Posada, con rezos, cantos y convivencia entre las familias que viven de la Cerrada de nuestro domicilio; Navidad recordando el Nacimiento de nuestro Salvador y la conclusión e inicio del Año Nuevo, momentos familiares en los que el corazón de todos los integrantes de esta gran familia se goza de la alegría por la unidad, reconciliación y del amor.

La visita a la primera comunidad de Oblatas en México, Marie Correnson, en Jalapilla, Orizaba, Veracruz, me permitió compartir momentos religiosos y comunitarios llenos de fe y esperanza. En esta visita a nuestras hermanas, pudimos apoyar en la conformación del grupo que coordinará y animará a los amigos y familiares de la Fraternidad D’Alzon provenientes de diferentes lugares: CDMX, Naranjal y Orizaba. También se ha compartido la experiencia misionera en Paraguay.


Los momentos que Dios me ha concedido experimentar son las visitas a familiares, a nuestros hermanos religiosos Agustinos de la Asunción, a algunos enfermos y amigos. La familia de la hermana Ivonne, originaria de Naranjal, Veracruz. Compartir con cada uno de ellos concede al corazón paz y la alegría por el amor que muestran cada uno de ellos. La visita a María Santísima de Guadalupe en la Basílica, llevando los pedidos de cuantos confían en su mediación delante de Dios, también ha sido un momento muy especial.

Todas las experiencias vividas en este periodo de descanso, las agradezco a Dios pues son bendiciones que se quedan grabados en la memoria y en el corazón. Oh Señor… Venga tu Reino.


Hna Eli Velasquez, o.a







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