Promoción Vocacional

Promoción vocacional asuncionista en México

Sabemos que es un gran desafío hoy en día la promoción vocacional. Ya que el “vengan y verán” (Jn 1, 39) que pronunció Jesús al llamar a Juan y Andrés debe convertirse en el camino a seguir, para continuar a dar eco al llamado que Dios hace al hombre. De ahí la necesidad de comunidades acogedoras y capaces de compartir su ideal de vida con los jóvenes que quieren servir al Señor.

 

Padre Jesús Tlecuile Mixteco, religioso asuncionista mexicano, originario de Magdalena (Orizaba-Veracruz), parroquia San Juan Bautista, es el actual responsable de la promoción vocacional asuncionista de la región de México. Leámosle:

 

En estos años, se me encomendado este proyecto de la promoción vocacional y acompañamiento en los jóvenes. Por medio de la gracia recibida de Dios a la vida religiosa y sacerdotal estoy dando respuesta al compromiso y la confianza de la comunidad nuestra religiosa en México.

 

Gracias a Dios y a la experiencia vivida puedo acompañar los jóvenes en su búsqueda y facilitarles medios para que realizan su vocación. La comunidad parroquial es la que llama, convoca y anima y dentro de las pastorales especificas impulsa a que los jóvenes descubran los estados de las vocaciones específicas, (vida laical, vida religiosa y sacerdotal) donde van conociendo nuestro carisma y espiritualidad, concretamente en el apostolado.

 

En donde lo más importante es que los jóvenes se sientan parte de la Iglesia, independientemente de la vocación o profesión que elijan. Donde se les ofrece crecer en la vida humana y espiritual, en la libertad del seguimiento de JESUCRISTO.

 

Hoy en día, no es fácil encontrar hombres y mujeres valientes para dar respuesta a los retos de la vida religiosa y social.  Por eso entiendo que el propósito es animar a los jóvenes en su vocación desde nuestras experiencias como comunidades religiosas y parroquiales.

 

Confiados a la obra del Espíritu Santo en el mundo y en cada uno de nosotros, aunamos nuestros esfuerzos como región, para que Dios siga moviendo los corazones de jóvenes dispuestos a entregar su vida al seguimiento de Jesús y el advenimiento de su Reino en nuestro mundo.

 

“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lc 9,23)

 

                                                                                  Pbro Jesús Tlecuile Mixteco a.a.

      Encuentro de religiosos jovenes - Ciudad de México

         Salida al Antigua - Puerto de Veracruz

El noviciado, un tiempo de gracia

Por su propósito en la formación religiosa, el noviciado es una experiencia de encuentro personal y constante consigo mismo y con Dios a través de la oración, la relación fraterna. Es también la oportunidad de tener mayor conocimiento del espíritu de nuestro fundador, el venerable padre Emmanuel D’alzon y su legado para la congregación, por medio del estudio de sus escritos.

Al vivir esta etapa en un país diferente, con tradiciones, cultura, idioma y expresiones de fe diferentes, es para mí una experiencia con una riqueza inexplicable, en la que pude estar atento a la voz de Cristo.

 

Meditar y reflexionar acerca de la vida religiosa (en la cual estaba por adentrarme más profundamente con la profesión de los votos religiosos), fue sin duda un camino lleno de aprendizaje en el que me acompañaron mis hermanos novicios, los hermanos de comunidad y particularmente el maestro de novicios quien me dio luces en los encuentros personales que tuvimos semanalmente para poder escuchar la voz de aquel que me llamó.

Fue tan enriquecedor vivir en una comunidad internacional e intercultural, en la cual se me permitió poder vislumbrar un rostro más extenso de nuestra congregación, con diferentes matices y particularidades. Fue el aporte personal que hizo de la diferencia una verdadera riqueza lo que propició un genuino y autentico encuentro fraterno, como ya lo menciona nuestra regla de vida (R.V 1 y 8), haciendo de las dificultades un movimiento unánime donde pude ver la participación activa y animosa de todos, apoyando y sirviendo siempre con vistas al reino.

Para hacer mención de las dificultades, debo decir que, la más grande fue vivir mi noviciado, en el contexto de pandemia, que vino a desestabilizar todas las realidades. Pero siendo optimista, dicha situación me ayudó a permanecer firme en la fe, a tener esperanza y ser un más perseverante.


Pudiendo vivir este tiempo de gracia y llevarlo a buen fin, es para mí motivo de mucha alegría y gratitud el poder volver a mi patria y hacer mi profesión religiosa, con la certeza y esperanza de verme acompañado por mis hermanos de comunidad y en unión espiritual con mis familiares, parientes y amigos.

Orlando Filiberto Rodríguez Mendoza, a.a.

Esperiencia de noviciado en Brasil

Orlando, William, José Alberto, Leonardo, Adriano
Tosé Alberto, , P. Joao, Orlando
Tosé Alberto, P. Mauro, Orlando

A fin de revitalizar la relación entre la región de México y las provincias de América Latina (Provincia Andina y Brasil), se han organizado hasta ahora dos encuentros de formadores. 

El primer encuentro tuvo lugar en Orizaba – Veracruz del 8 al 10 de mayo 2018. El segundo encuentro se vivió en la comunidad de noviciado “Espirito Santo Do Pinhal” en Brasil, del 13 al 17 de mayo del 2019.

 

En ambos encuentros, se planteaba la posibilidad de intercambio de experiencia en el ámbito de la formación a la vida religiosa asuncionista. El mandar a Brasil de dos postulantes mexicanos al noviciado es una de las realizaciones proyectadas.

El día 15 de febrero se celebró como cada mes la misa en honor al padre Matheus en la comunidad Espirito Santo do Pinhal en Brasil. A la vez hicimos la toma de hábito junto a otros tres hermanos brasileiros: William, Leonardo y Adriano dando inicio a la etapa del noviciado.

En representación del Padre Provincial fue el Padre Mauro quien presidio la Eucaristía, durante su homilía recalco que: “la etapa del noviciado es esencial, es en donde se reelabora la vida desde la experiencia de oración y la experiencia en comunidad y a la vez nos preparamos para una vida en misión’’.

El Padre Joao Gomes nuestro maestro de novicios, oro a Dios pidiendo su gracia y diciendo también que: “Cristo mismo será nuestro guía y sustento en esta experiencia que se inicia. Sigamos los pasos de nuestro fundador, nuestro querido Padre Emanuel d’Alzon”. Después de la misa tuvimos un momento agradable de convivio fraterno con amigos y laicos de la parroquia.

Mi opción por Cristo en la Asunción (Jose Alberto)                                                              

Agradezco a Dios y comparto mi alegría por el inicio de esta etapa en el carisma y espíritu de la Asunción. Es una experiencia que enriquece y toca varias dimensiones en mi vida; una experiencia que me lleva a otro país, otra cultura y otra lengua, teniendo como fin un encuentro profundo con Jesucristo que es el que nos une en las diferencias.

El camino que se hace en la vida consiste siempre en crecer y decrecer, vivir con lo esencial y dejar lo innecesario; todo un trabajo interior al que como personas y cristianos estamos llamados y del cual puedo constatar que atentos a la gracia de Dios que actúa en nuestras vidas es como se puede dar respuesta al plan que él nos va revelando. Motivado por el Espíritu de Dios que renueva mi vocación, me dispongo para vivir este tiempo.

Mi experiencia de noviciado (Orlando Filiberto)

Desde la formación como postulante, agradezco el apoyo y confianza de la congregación fundada por el venerable padre Manuel D’Alzon. Doy gracias a Dios por la oportunidad de profundizar sobre el carisma y espiritualidad como novicio asuncionista: ha sido una gran experiencia de grandes retos y misterios.

Sin duda el desapego familiar y cultural es siempre uno de los más difíciles, pero gracias a los consejos y formación que he recibido como postulante en México he podido tener la apertura de acoger y recibir esta nueva etapa. En general es una experiencia de mucho contacto interior en un lugar adecuado, con mucha paz, nuevos hermanos, el apoyo de un hermano mexicano conmigo, y el crecimiento personal.

Finalmente, es una etapa profunda de discernimiento y maduración vocacional para mí, un gran tiempo de gracia que voy a poder vivir con mis compañeros, guiados por el Espíritu de Dios a través del acompañamiento de nuestro maestro de novicios.

                                                 Orlando Filiberto, Jose Alberto, a.a.

Conquistado por Jesucristo

El día sábado 6 de abril de 2019, en la capilla de la parroquia Emperatriz de América, el padre Flavio Bustos Castillo recibió al aspirante José Alberto Mejía Peña, como postulante asuncionista. ¿Quién es Alberto Mejía Peña?

 

Alberto Mejía Peña nació el 20 de septiembre de 1999, hijo de Roberto Mejía Balderas y Silvia Peña Campos, tiene cuatro hermanos de los cuales él ocupa el tercer lugar. Es originario de San Juan Calmeca en el estado de Puebla. Prestaba servicio en su parroquia atendiendo grupos juveniles desde la coordinación; además de pertenecer al grupo de liturgia, fue secretario en el consejo de pastoral.

 

En el año 2012 las Religiosas de la Asunción hacen una misión en la comunidad de Alberto, propiamente en la parroquia, momento en el que conoce a la Asunción desde la rama femenina. La Madre Josefina Flores promoviendo la parte vocacional en los jóvenes los invita a participar en un discernimiento que constaría de 2 años; durante ese periodo Alberto comienza su aventura en el descubrimiento de una vocación específica, dejándose guiar y respondiendo poco a poco con la claridad de una verdadera vocación. 

 

Durante ese periodo de acompañamiento vocacional fue acercándose mayormente a las Religiosas de la Asunción (R.A.)  conviviendo con ellas y conociendo la forma pastoral y la cercanía que tenían con el pueblo, a si también haciéndose participe de sus actividades. 

 

En ese trance fue cuando llego el tiempo de culminar el acompañamiento vocacional; organizados por la Madre Josefina se planea un encuentro en Francia que sería el momento para tomar una decisión después de haber discernido.

 

Tal evento se realiza en los meses de agosto del 2017, duraba 10 días en los cuales se festejaba el bicentenario del nacimiento de Santa María Eugenia fundadora de las Religiosas de la Asunción, participaron un aproximado de 200 jóvenes de 32 países, incluidos 20 mexicanos. Fue en este encuentro en el que conoció a Erick Samson un sacerdote Asuncionista francés, es ahí donde surge el deseo de conocer a los Agustinos de la Asunción rama masculina.

 

A su regreso a México la Madre Josefina le pone en contacto con Louis Kivuya Muke sacerdote Asuncionista y es en este momento en el que ingresa oficialmente a una comunidad religiosa, el día 27 de abril del año 2018. Trascurrido el periodo de conocimiento de la comunidad toma el postulantado el día 6 de abril de 2019. Le deseamos una exitosa experiencia de vida asuncionista.

 

                                                                     Rafael García Rodriguez, aspirante a.a.

El noviciado, una experiencia transformadora!

Muchas veces queremos que Dios responda a nuestras preguntas como si habláramos con alguien que conocemos, pero en realidad la voluntad de Dios se va revelando a través de las personas y situaciones. Así es como describo mi experiencia en Filipinas, como un tiempo de escucha, discernimiento, confrontación y transformación. 

 

En el noviciado tenemos la oportunidad de guardar silencio, hacer oración y contemplar; esto con el propósito de escuchar la voz de Dios resonando en mi interior y así poder discernir lo que Él quiere para mí.

 

En la misma línea, el silencio y el discernimiento confrontan mi persona pero me llevan también a transformar esos aspectos que no me ayudan a crecer en la fe, el amor y el servicio a los demás.

 

Algunos de los retos que encontré fueron el idioma, la comida y la cultura. Esto requirió de mucho esfuerzo para aprender a comunicarme y aceptar las diferencias entre la cultura asiática y la cultura mexicana. 

 

Por otra parte descubrí la riqueza que hay en la diversidad. Viví con hermanos de la República Democrática del Congo, Nigeria, Corea del Sur, India y Filipinas, y esta situación me ayudó a entender y vivir esas palabras de nuestra regla de vida que dicen: ''Nos aceptamos diferentes porque Aquel que nos une es más fuerte que aquello que nos separa'' (RV 8).

 

Al final, me di cuenta de que esto fue solo el principio de un proceso de formación que dura toda la vida. Ahora que estoy de regreso en mi país me siento sumamente agradecido con Dios y con la Asunción por la oportunidad de descubrir nuevas cosas y acrecentar mi íntima comunicación con Dios para estar al servicio del Reino.

                                                                                           Rafael Huerta Ramos, a.a.